—Que te echó una reprimenda ... Yo en su lugar....

—Nada de eso; que me rogó que entrase, se explicó muy cordialmente conmigo, me acogió con gran benevolencia ... y después....

—¿Y después? repitió Fortunato estremeciéndose.

Y después, me hizo quedarme á comer.

—¿Has comido en su casa?

—Antes de ayer.

—No te ha hablado mal de mí; te ha acogido con benevolencia y te ha convidado á comer, resumió Roussel ... ¡Ah! Hijo mío, todo esto es más grave de lo que había previsto. Veamos; vamos á poner los puntos sobre las íes, porque va en ello mi tranquilidad presente y tu seguridad en el porvenir. Dímelo todo, como á un padre.... Esa joven ... encantadora si es como tú la has pintado ... ¡Ay! sé muy bien cómo logras los parecidos ... esa joven ... ¿te ha gustado?

—¡Oh! sí, mi querido padrino, exclamó Mauricio con fuego. Si usted supiera hasta qué punto es bonita, dulce, sencilla....

—¡Eh! todo lo que tú quieras ... un ángel.

—Un ángel, sí, padrino....