Y mirando hacia Sarracino, vieron como después de haber dado la vuelta por la plaza, mandó arrimar su carro a un lado de ella, y paseándose se fue a la tienda del mantenedor, y le dijo:

—Caballero, ya sabrás a qué es mi venida, y te prometo que cada instante se me hace un siglo hasta correr las tres lanzas puestas; porque entiendo por muy cierto que ha de gozar mi adorada dama el retrato de la tuya y la estimada cadena. Si mi desgraciada suerte tuviere ordenado que pierda el retrato de mi señora, llevarás junto con él esta preciosa manga, labrada por mi dama, la cual tiene de valor cuatro mil doblas.

Era así que tenía aquel valor, porque estaban bordados todos los extremos de alfójar, perlas y pedrería, y por ella se dijo este

ROMANCE.

En el cuarto de Comares

está la hermosa Galiana,

con estudio y gran destreza,

labrando una rica manga

Para el fuerte Sarracino,

que por ella juega cañas: