Y porfió tanto, que enojado Fajardo le hirió de muerte.

Este fue el fin de aquel capitán y alcaide de Vera. Murieron en la batalla doce alcaides Alabeces, parientes del Alabez de Vera, y dos hermanos suyos, alcaides de Vélez el Blanco, y Rubio, y murieron ochocientos moros. De los cristianos murieron cuarenta, y hubo doscientos heridos.

Quedaron los de Lorca y Murcia muy gozosos con la victoria que nuestro Señor, por la intercesión de su Santísima Madre, les concedió.

Volvamos al capitán Abidbar que fue huyendo de la lid. Como llegó a Granada, y el rey supo lo que había pasado, le mandó degollar, porque no murió como caballero en la batalla, pues él fue por caudillo.

Sucedió esta batalla, reinando en Castilla el rey D. Juan el II, y en Granada Albenocín XVII, como está dicho, el cual reinó ocho años, y fue despojado del reino año de 1473.

Por esta batalla de los Alporchones se hizo aquel romance antiguo, que se dice de esta suerte:

Allá en Granada la rica

instrumentos oí tocar

en calle de los Gomeles,

a la puerta de Abidbar: