el juego va muy pujante;

mas por industria del rey

no se revuelven, ni salen,

Porque los Zegríes tienen

contra los Abencerrajes

un concierto de traidores,

y no pudieron lograrle.

Acabado el juego de las cañas el rey y los demás caballeros principales de la corte, y la reina y las damas con sus novios se retiraron al Alhambra, donde el rey los regaló grandemente en la cena, porque estaba muy contento de que no había sucedido ninguna desgracia.

Hubo sarao real, y los desposados danzaron con las desposadas, y el rey con la reina, Muza con Celima, con mucho contento de ambos; Gazul danzó con Lindaraja. Tanto danzaron y bailaron aquella noche, que era ya casi de día cuando se fueron a dormir los desposados.

La hermosa Galiana, gozosa de verse en aquel punto con su Sarracino, a quien con tan excesivo amor amaba, después de haberle dicho muchas amorosas razones, le dijo: