Muchos caballeros ciudadanos desamparaban la ciudad, temerosos de lo que veían. Otros caballeros se iban a sus cármenes y heredades, y de allí los traían a degollar, cosa no vista sino en Roma.

Muza estaba muy enojado viendo aquellas maldades que se hacían por momentos, y procuraba medios para quitar y atajar tal daño; y así él y un linaje de caballeros llamados los alfaquíes, y Sarracino, Reduán y Abenámar andaban de un rey en otro, suplicándoles que viniesen en concierto las enemistades; y como estos caballeros alfaquíes eran muchos, muy ricos y de esclarecida sangre, y no estaban sujetos a ninguna parte apasionadamente, siempre a la obediencia del rey Mulahacén, cada uno de los otros dos bandos deseaba tenerlos por amigos; y así les quisieron dar gusto en dar asiento en aquellos bandos, viendo cada día se menoscababan los caballeros y moradores de la ciudad, así en muertes como en ausencias; y porque Muza había jurado que había de dar muerte a quien no dejase las comunidades, tanto hizo con ayuda de los alfaquíes, Sarracino, Reduán y Abenámar, que vinieron a poner paces entre los caballeros de los bandos, prometiendo que no habría más crueldades ni muertes, sino que hasta la muerte de Mulahacén cada uno siguiese a su rey sin ser forzado, sino que a su gusto siguiesen al que quisiesen de los dos, y que cada rey conociese y determinase las causas de su jurisdicción, sin entrometerse el un rey con lo que al otro tocase.

El rey Chico pidió que los Abencerrajes cumpliesen el tenor de su sentencia, cumplidos los dos meses que les dio de término. Mulahacén decía que no habían de salir los Abencerrajes de Granada hasta que él fuese muerto. En esto estuvieron discordes algunos días, y era la causa que los Zegríes se lo pedían al rey Chico, y todos los demás caballeros contrarios lo defendían.

Finalmente, quedó asentado que habían de salir del reino, pues que así lo pidieron los Abencerrajes al rey Mulahacén, porque querían ser cristianos y servir al rey D. Fernando, que si no fuera por esta causa, jamás salieran de Granada, porque tenían de su parte al rey viejo y a los más principales caballeros, y a todo el común de la ciudad.

Mediante las diligencias dichas quedó la ciudad en paz, aunque duró poco, como adelante se dirá. Por estas diferencias se hizo este

ROMANCE.

Muy revuelta anda Granada

en armas y fuego ardiendo,

y los ciudadanos de ella

duras muertes padeciendo;