y no sé el fin que habrá mi triste vida,

ni a tantos males cómo habrá salida.

Naufragios tristes pasa mi ventura;

en lágrimas se anega mi contento;

secose ya mi flor, llevose el viento

mi bien, dejándome en gran desaventura.

¿Adónde está lo excelso de mi pompa?

Bien es que rompa

con llanto eterno

el duro infierno,