y favor pida
como afligida,
diciendo que ya el suelo no me quiere;
que se abra, y que me trague si quisiere.
Si el vulgo no dijera que mi honra
de todo punto estaba ya manchada,
yo diera con aguda y dura espada
el postrimero fin a mi deshonra;
mas si me doy la muerte, dirá luego
el vulgo ciego,