un triunfo desigual a mi limpieza,

pues se le entrega al fuego mi nobleza.

Mas aunque falte el áspid a mi medio,

yo romperé mis venas, y la sangre

haré que en abundancia se desangre,

de suerte que el morir me sea remedio;

Y así el Zegrí sangriento que levanta

con furia tanta

el mal horrible,

y tan terrible