Lorca y Murcia son, señor,
Lorca y Murcia son, no más;
Y el comendador Aledo,
de valor más singular,
que de la francesa sangre
es su prosapia real:
Los caballos traen gordos,
ganosos de pelear.
Allí respondió Alabez,
lleno de rabia y pesar:
Lorca y Murcia son, señor,
Lorca y Murcia son, no más;
Y el comendador Aledo,
de valor más singular,
que de la francesa sangre
es su prosapia real:
Los caballos traen gordos,
ganosos de pelear.
Allí respondió Alabez,
lleno de rabia y pesar: