¡Pues por gordos que los traigan,

la Rambla no pasarán,

y si ellos la Rambla pasan,

Alá, y qué mala señal!

Estando en estas razones

ha llegado el mariscal,

y el buen alcaide de Lorca

con esfuerzo muy sin par.

Aquel alcaide Fajardo,

valeroso en pelear: