el cual es Dios inmenso y poderoso,

y por misterio alto y sacrosanto

en ella fue encarnado, sin romperse

aquella intacta y virgen carne santa.

Quedó la infanta virgen y doncella

antes del sacro parto, y en el parto,

y también después de él virgen muy pura.

Nació de ella hecho hombre, por reparo

de aquel pecado acerbo, que el primero

padre que tuvimos cometiera;