buen rey, muy bien se te emplea,

mataste los Bencerrajes

que eran la flor desta tierra;

Acogiste a advenedizos

que de Córdoba vinieran;

y así mereces, buen rey,

que todo el reino se pierda.»

Pues volviendo al caso, así como el rey juntó gran copia de gente, al punto sin poner en ello dilación, salió de Granada para ir al socorro de Alhama, imaginando que la había de remediar; mas su cuidado y trabajo fue en vano, porque cuando llegó a Alhama ya los cristianos estaban apoderados de la ciudad y del castillo, y de todas sus torres y fortalezas; pero con todo eso hubo una muy grande escaramuza entre moros y cristianos: allí murieron más de treinta Zegríes a manos de los cristianos Abencerrajes, que allí había más de cincuenta que estaban a la orden del marqués de Cádiz.

Finalmente, por el gran valor y esfuerzo de los caballeros cristianos fueron desbaratados los moros: lo cual visto por el rey de Granada, se volvió sin hacer en aquella ocasión cosa de provecho.

Así como llegó a Granada volvió a hacer más gente y en más cantidad, y volvió sobre Alhama, y una noche secretamente la hizo echar escalas y entraron dentro algunos moros; y así como fueron sentidos de cristianos, tocaron al arma y pelearon con los moros que habían entrado, y los mataron y se pusieron a la defensa.