Y viendo el rey que trabajaba en vano, se volvió muy triste, y envió por el alcaide de Alhama para degollarle, que se había retirado a Loja a su fortaleza.

Los mensajeros del rey, presentando los recados que llevaban para prenderle, le prendieron y le dijeron como le mandaba cortar la cabeza y llevarla a Granada, y ponerla encima de las puertas del Alhambra, porque fuese a él castigo y a otros temor, pues había perdido una fuerza tan importante.

Y siendo preso, dijo el alcaide que él no tenía culpa de aquella pérdida, que el rey le había dado licencia para ir a Antequera a bodas de una hermana suya, que el alcaide Rodrigo de Narváez la casaba con un caballero, y que ocho días le habían dado de término más que los que había pedido, y que a él le pesaba mucho de la pérdida de Alhama, porque si el rey la perdía, él había perdido sus hijos, mujer y hacienda.

No bastó esta disculpa que dio el alcaide, y así le llevaron a Granada y le cortaron la cabeza; y por esto se hizo el siguiente

ROMANCE.

Moro alcaide, moro alcaide,

el de la bellida barba,

el rey te manda prender

por la pérdida de Alhama;

Y cortarte la cabeza