y la lleven al Alhambra:

se ejecutó la sentencia,

así como el rey lo manda.

Pues habiéndose hecho esta justicia del alcaide de Alhama, se comenzó a tratar entre todos los caballeros que el tío del rey saliese con la gente de su bando a tomar venganza de la pérdida de Alhama, o a buscar otras ocasiones para vengarse de los cristianos; a lo cual el tío les respondió que harto hacía en guardar la ciudad y tenerla en paz, y que por esta causa no salían él ni los de su bando de ella.

Tratando en estas cosas todos los caballeros que estaban a la obediencia del rey Chico, dijeron que de ley de razón al hijo se le debía la corona, y no al hermano, y que guardar esta ley era de caballeros nobles; y como esto se considerase, todos los más linajes le dieron la obediencia al rey Chico, así como Gazules, Aldoradines, Venegas, Alabeces; y los de este bando, que eran enemigos de los Zegríes, no atendieron a enemistades pasadas, pudiendo más la razón que el rencor, y más la nobleza que la malicia; de tal suerte, que con el tío del rey Chico no quedaron sino Almoradís, Marines y algunos caballeros y gente ciudadana.

Pues todos estos, como hemos dicho, decían, que el infante Abdalí saliese a buscar algunas ocasiones contra cristianos, de suerte que se vengase la toma de Alhama, y que no estuviese arrinconado, como hombre inútil y de poco valor, pues pretendía tener cetro y corona.

A todo esto respondía el infante lo que habéis oído, y que él quería guardar a Granada, que era de más importancia que ir a buscar cristianos a sus casas: lo mismo decían los Almoradís y Marines; y a cerca de esto Malique Alabez, lleno de cólera y saña, les dijo:

—Que eran cobardes y ruines, y que no hacían a ley de caballeros en no salir a buscar cristianos con quien pelear, y querer por fuerza hacer rey a quien no lo merecía por su persona, ni le venía de derecho.

Los Almoradís oyendo estas palabras pusieron mano a las armas contra los Alabeces, y ellos también. Los Gazules no se holgaron viendo este acontecimiento; y así pusieron mano en las armas y dieron en los Almoradís y Marines, de suerte que en poco tiempo mataron más de treinta de ellos, y los Almoradís mataron muchos Gazules y Alabeces.

De tal manera se revolvieron los bandos unos con otros que se ardía Granada y se derramaba mucha sangre de ambas partes; mas siempre llevaron lo peor los Almoradís y Marines, aunque tenían de su parte gran copia de la gente común, y otros linajes de caballeros; y tan mal les fue que se hubieron de retirar todo lo mejor que pudieron al Albaicín.