Los dos reyes salieron cada uno a favorecer su parte; y si no fuera por los alfaquíes, y por muchos señores que se pusieron por medio, perecieran, y también porque Muza con mucha gente de a caballo fue apaciguando la pendencia; y no sabía contra quien fuese, porque el rey Chico era su hermano, y el infante su tío; pero considerando que derechamente era el reino de su hermano, era más de su bando.
Este día hubo tan grande revuelta que fue causa para que el furor del amotinado pueblo cesase, y se reconciliasen en amistad; y así se hizo un crecido escuadrón de gente de a caballo y de a pie.
Y como el rey Chico los viese con tan grande voluntad de ir a pelear contra los cristianos, propuestos de morir o vengar la pérdida de Alhama, salió de Granada con ellos, yendo con acuerdo de no detenerse hasta entrar bien adentro de Andalucía, y hacer una gran cabalgada, o rendir alguna fuerza de cristianos; y con este propósito marcharon hasta llegar legua y media de Lucena, donde el rey mandó hacer de toda su gente tres batallas: la una tomó él a su cargo, y la otra dio a un alguacil mayor, y la otra a un capitán de Loja, llamado Aliatar, y todos corrieron la tierra e hicieron una muy gran presa.
Esta corrida de los moros se supo en Lucena, Baena y Cabra; y así salió el conde de ella, y el valiente alcaide de los Donceles con mucha gente, y pelearon con los moros; los cuales como vieron venir tal tropel de cristianos, juntaron sus tres batallas y pusieron enmedio la cabalgada.
Los valientes andaluces dieron en los moros de tal forma que, aunque se defendieron con gran valor, fueron desbaratados, y junto al arroyo del puerco, que otros llaman el arroyo de Martín González, fue preso el rey de Granada y otros muchos con él. Los moros que escaparon fueron huyendo la vuelta de Granada. El rey fue llevado a Baena, y de allí a Córdoba, para que le viese el rey D. Fernando.
Fuéronle enviados mensajeros al rey Católico para que tratase de rescate del rey Chico; y sobre si se rescataría, o no, hubo muchas diferencias entre los del consejo y grandes de Castilla.
Al fin se acordó de darle libertad con que fuese vasallo del rey D. Fernando; y así juró, de ser leal y fiel con que le diese su favor y ayuda para conquistar algunos lugares que no le querían obedecer, sino a su padre.
El rey D. Fernando lo prometió así; y le dio cartas para todos los capitanes cristianos que estaban en las fronteras de Granada, para que le ayudasen en lo que el rey Chico quisiese, y que a los moros que quisiesen ir a labrar tierras fuera de Granada, no se les hiciese perjuicio.
Y habiendo asentado y jurado todo lo dicho, pidió licencia el rey de Granada al rey Católico, y dándosela con muchos presentes, se fue a su patria.
Y como su tío Abdalí y los demás caballeros de Granada supieron el trato que había hecho el reyecillo con el rey D. Fernando, les pareció muy mal; y recelándose de que por esta causa se perdiese Granada, el infante Abdalí les hizo a todos el siguiente parlamento, diciendo así: