Los Gomeles y Mazas estuvieron de aqueste parecer.

Los Venegas, Aldoradines, Gazules y Alabeces, que determinaban ser cristianos, decían que el rey D. Fernando pedía justicia, pues estaba así concertado; y ya que debajo de aquel concierto el rey D. Fernando les había dado lugar de cultivar sus haciendas y labores, y a los mercaderes para entrar y salir en los reinos de Castilla a tratar con sus cartas de seguro, que ahora no era justo hacer otra cosa; que no era de rey quebrar la palabra, pues el cristiano no la había quebrado.

Los Almoradís decían que no convenía darle al rey D. Fernando nada de lo que pedía, que si él había dado lugar a los moros para cultivar sus labores, también ellos no habían corrido los campos de las fronteras; que también ellos gozaban de aquella paz y concierto, y así como los moros, y mejor.

Toda la demás gente de guerra fue de este parecer, y le fue respondido al rey Católico, que no había lugar a lo que pedía.

Vista la respuesta del rey moro, y que venían a correr la tierra de los cristianos, mandó el rey D. Fernando reforzar y guarnecer todas las fronteras, y proveerlas de bastimentos y municiones, con intento de poner cerco a Granada el verano siguiente; y así se fue a Segovia a invernar.

CAPÍTULO XVII.

En que se da cuenta del cerco de Granada por los reyes Católicos, y de la fundación de Santa Fe.

El verano siguiente vino el rey D. Fernando a Córdoba, y allí tuvo ciertas escaramuzas con los moros de Granada, y quitó el cerco de Salobreña que tenían los moros en aprieto. Hecho esto se fue a Sevilla a tratar ciertas cosas para el cerco de Granada.

Volvió a Córdoba, y de allí vino a la Vega de Granada y destruyó todo el Valle de Alhendín, y mataron los cristianos muchos moros, y quemaron nueve aldeas. En una escaramuza murieron muchos Zegríes a manos de los cristianos Abencerrajes, y un Zegrí escapó huyendo a darle esta mala nueva al rey moro.

El rey D. Fernando puso su real en la misma Vega, donde estaba prevenido todo lo necesario, y puso toda su gente en escuadrón formado con todas sus banderas tendidas y su real estandarte, en el cual llevaba por divisa un Cristo crucificado.