de clavellinas y rosas,
y de un alhelí escogido.
Cercada de violetas,
flor que de amantes ha sido,
se la puso en la cabeza
a Gazul, y así le ha dicho:
«Nunca fuera Ganimedes
de rostro tan escogido:
si el gran Júpiter te viera,
él te llevara consigo.»