El romance que digo, es aquel que dice: Sale la estrella de Venus, y el que le compuso no entendió la historia, porque no tuvo razón de decir que se casaba Zaida, hija del alcaide de Jerez, con el alcaide de Sevilla y su fuerza, porque el Gazul que mató al desposado de Zaida, no fue en tiempo que Jerez ni Sevilla eran de moros, sino en tiempo de los reyes Católicos, como se prueba por aquel verso del romance de Sanlúcar, cuando dice: Reliquia de los valientes; pues en este tiempo ya habían ganado los cristianos a Sevilla y Jerez. Mas hase de entender de esta manera el romance y su historia.
Zaida la de Jerez era nieta o biznieta de los alcaides de allí, siendo Jerez tomada de cristianos, y quedando los moros en pleitesía, gozando de sus libertades, lengua y hábito, y viviendo en su secta; siendo los cristianos señores de la ciudad y fortaleza.
Lo mismo fue en Sevilla, que aquel moro rico que dice el romance que se casaba con Zaida, por ser alcaide en Sevilla; no porque lo era él, sino su abuelo, y el moro vivía en Sevilla con los demás que en ella quedaron, y entre todos se trató el casamiento que dice el romance.
Pues viniendo al caso, Gazul servía a Zaida en tiempo que se trató el casamiento con el moro de Sevilla, y nunca pudo alcanzar Gazul lo que pretendía, porque sabía Zaida que sus padres no querían casarla con él, sino con el sevillano, por tener algún deudo con él, y por ser más rico que Gazul; y por eso no le favorecía, aunque le amaba de secreto, y no lo manifestaba por no dar disgusto a sus padres.
Pues estando ya tratado el casamiento, una noche en cierta zambra que se hacía en la casa de Zaida se halló Gazul; porque entonces había licencia para entrar de paz los moros en las tierras de los cristianos a tratar o a hablar con los demás moros que estaban en ellas.
Pues como se halló allí, danzó la zambra con Zaida; y estando danzando asidos de las manos, como es costumbre en aquel baile, no pudo refrenarse Gazul tanto con el demasiado amor que a Zaida tenía, que al tiempo que acabó de danzar, no la abrazase estrechamente; lo cual visto por el moro sevillano, así como un león, lleno y ciego de cólera, puso mano a su alfanje y fue a herir a Gazul, el cual se puso en defensa, y aun hubiera ofendido muy mal al desposado, si no fuera por la gente que se puso de por medio.
Alborotada la sala de Zaida por esta ocasión, sus padres de ella se enojaron mucho con Gazul, y le dijeron que se fuese a su casa.
Gazul sin replicar en cosa alguna se salió muy enojado de allí, y juró de matar al desposado, y para ello aguardó tiempo y lugar oportuno; y sabiendo cuando se desposaba Zaida, ya que era hora, se aderezó muy bien, y subió en un muy buen caballo, y partió de Medina-Sidonia para Jerez, y entró al anochecer cuando salían Zaida y su desposado, acompañados de muchos caballeros, así cristianos como moros, de su casa, para ir a otra donde se habían de celebrar las bodas; lo cual visto por Gazul, rabioso de celos y de cólera, echó mano a un estoque y embistió con el desposado y le dio una estocada, de la cual quedó muerto.
Admirados los circunstantes de la tal hazaña, no sabían qué hacer, ni qué decir, salvo los parientes del muerto y los de Zaida, que acometieron a Gazul para matarle, diciendo: «Muera el traidor»; pero el valiente Gazul se defendió de todos, hiriendo a algunos de ellos, sin que a él le ofendiesen; y así escapó de todos juntos.
Por la muerte de Zaide, y por este hecho se dijo este romance que sigue, el cual se había de poner primero que los ya dichos de Gazul; mas pues se ha declarado la causa, no importa que se ponga aquí, diciendo de esta manera: