pues que me diste la fe
que serías mi marido:»
«Pláceme, dice Gazul,
pues yo gano en tal partido.»
Estas y otras amorosas palabras pasaron entre Lindaraja y su amante Gazul; y así ordenaron de casarse, y Gazul se la pidió a su tío, en cuyo poder estaba Lindaraja.
El tío se holgó mucho, por ser Gazul principal y valiente; y así se celebraron las bodas, y fueron muy costosas, y se hallaron en ellas muchos caballeros cristianos y moros; porque vinieron de Granada los cristianos Gazules, Abencerrajes y Venegas.
También vino Daraja, hermana de Lindaraja, y su marido Zulema, que eran ya cristianos y muy queridos del rey Católico, y hubo toros, cañas y sortija.
Duraron estas fiestas dos meses, al cabo de los cuales todos los caballeros que habían venido de Granada se volvieron, llevando consigo a los desposados, los cuales en llegando fueron a besar las manos a los reyes Católicos, de lo que holgaron mucho en verlos, y mandaron que todos los bienes del padre de Lindaraja se los entregasen a Gazul y su esposa.
Tornose cristiana Lindaraja, y llamose Doña Juana; él se llamó D. Pedro Gazul cuando le bautizaron.
En esta historia de Gazul se quedó por poner otro romance que era primero que el de Sanlúcar; mas por no estar bueno, y no haberle entendido el autor que le hizo, se puso al principio, porque no causara confusión; y porque no quede con aquella ignorancia, diremos la verdad del caso.