Y en aquella gran batalla en que se perdió el rey D. Rodrigo y la flor de los caballeros de España, a manos del infante D. Sancho murió el rey Malique Almohabez, y sus tres hijos anduvieron en las guerras todos los ocho años que duraron, hasta que se apoderaron los moros de casi toda España.
Y acabada la guerra el mayor de los hermanos pasó a África, rico de despojos, al reino de su padre, do fue rey, y los hijos de este fueron reyes de Fez y Marruecos, y uno de los reyes de Fez tuvo uno llamado el infante Abomelique, el cual pasó a España en tiempo que los reyes de Castilla tenían guerra con los reyes de Granada.
Fue Abomelique rey de las Algeciras, Ronda y Gibraltar, respecto a que fue ayudado de sus parientes, porque habían quedado en la ciudad de Granada descendientes de aquellos hijos del valiente rey Almohabez, que como arriba es dicho, uno se volvió a su tierra y reino, y los otros dos se quedaron en Granada, por parecerles la tierra muy amena y agradable; y quedaron muy ricos de los despojos de la guerra de España.
Fuéronles dadas grandes partes y haciendas en Granada: sabiendo cuyos hijos eran, especialmente por el valor de sus personas que era muy grande, emparentaron con otros claros linajes de la ciudad, que se decían los Almoradines: sirvieron a sus reyes muy bien en todas las ocasiones que se les ofrecieron.
Y así estos y los Abencerrajes eran los más esclarecidos y tenidos linajes, aunque también había otros tan buenos como ellos, como eran los Zegríes, Gomeles, Mazas, Venegas, Almoradís, Almohades, Marines y Gazules, y otros muchos.
Finalmente, con el favor de estos caballeros Maliques Alabeces, que así fueron llamados, el infante Abomelique de Marruecos alcanzó en el reino de Granada a ser rey de Ronda, de las Algeciras y Gibraltar, como está dicho.
Volviendo, pues, al propósito de nuestra historia, como dice el arábigo, el rey de Granada Mulahacén, de quien ahora tratamos, se servía de los caballeros más principales de la ciudad, con los cuales tenía su corte próspera, y sus tierras pacíficas, y hacía guerra a los cristianos, y era de todos muy temido, hasta que su hijo Aboabdilí fue grande, y entre él y el padre hubo grandes diferencias, y el hijo fue alzado por rey en favor de los caballeros de Granada que estaban mal con su padre, por ver los agravios que de él habían recibido: otros seguían la parte del padre.
De aquesta manera andaban las cosas de la ciudad y reino de Granada, y no por eso dejaba de estar en su punto, siendo bien gobernada y regida: y es de saber, que de los treinta y dos linajes de caballeros que había en Granada, los que sustentaban la corte eran los que aquí nombraremos, porque hace mucho al caso a nuestra historia, así como lo escribe el moro Abenhamín, historiador de aquellos tiempos, desde la entrada de los moros en España; pero este Abenhamín tuvo cuidado de recoger los papeles y escrituras que trataban de Granada, y su fundación primera y segunda, y los caballeros que más se estimaban en Granada eran los siguientes: Alhamares, Abencerrajes, Llegas, Abenámares, Almoradís, Gomeles, Mazas, Gazules, Alabeces, Venegas, Zegríes.
Los caballeros Abencerrajes eran muy estimados, por ser de esclarecido linaje, descendientes de aquel valeroso capitán Abencerraje, que vino con Muza en tiempo de la gran derrota de España: de este y de dos hermanos suyos descendieron estos caballeros Abencerrajes de sangre real. Hallaranse los hechos de estos insignes caballeros en las crónicas de los reyes de Castilla, a las cuales me remito.
Los que tenían mayor amistad con estos caballeros eran los Maliques Alabeces, y el valiente Muza, hijo bastardo del rey Mulahacén. Era Muza muy valiente y robusto, y todos le amaban por su nobleza.