se escapa con su caballo.

Admirados quedaron todos los que iban acompañando a los desposados de lo que Gazul hizo, y algunos heridos, porque pretendieron vengar la muerte del desposado; y visto que no podían ofender a Gazul por ir a caballo, y por ser valiente, alzaron el cuerpo del moro ya difunto, y le volvieron a casa de Zaida haciendo grandes llantos sus parientes y ella; la cual toda aquella noche no cesó de llorar a su amado esposo, y no le quedó de sus llantos otro consuelo, sino que sería posible que el enamorado Gazul tornaría a servirla como solía, y que se casaría con ella; lo cual sucedió muy diferentemente.

La mañana venidera fue enterrado el difunto con mucha pompa, no sin faltar llanto de una parte y de otra. Los parientes del muerto se conjuraron de seguir a Gazul hasta la muerte por vía de justicia, porque de otra suerte no tenían remedio.

Pues volviendo a Gazul, así como vio cumplido el fin de su deseo y juramento, como desesperado se fue a Granada donde tenía su hacienda y parientes; mas a pocos días llegado, le fue puesta acusación criminal delante del rey sobre la muerte del sevillano moro, que también se llamaba Zaide.

Mucho le pesó al rey de la acusación, porque amaba mucho a Gazul por su valor; mas vista y entendida la causa, no pudo menos de dar contento a los acusadores. Finalmente el mismo rey puso la mano en este caso, y con él otros caballeros de los más principales de Granada; y tanto hicieron en ello, que condenaron a Gazul en dos mil doblas para las partes, y así fue libre de este negocio.

En este tiempo Gazul puso los ojos en Lindaraja, y se dio a servirla, como ya hemos dicho, y ella le quiso bien; y acerca de ella Gazul y Reduán tuvieron aquella batalla que se ha contado.

Finalmente, por respeto de Muza Reduán se apartó de sus amores con Lindaraja, y quedó por Gazul, el cual la sirvió hasta que sucedió la muerte de los Abencerrajes, donde fue muerto el padre de Lindaraja; y por esto ella se salió de Granada como desterrada, y se fue a Sanlúcar, y con ella Gazul y otros amigos suyos.

Estando en Sanlúcar estos dos amantes, se hablaban y visitaban con gran contento.

Después como el rey D. Fernando cercó a Granada, fue Gazul llamado de sus parientes para que se hallase con ellos en el trato que se había de hacer con el rey de Granada para que al rey cristiano se le entregase la ciudad.

Gazul se partió a Granada, y no faltó quien dijo a Lindaraja los amores de Gazul y Zaida, y la muerte que le dio a su esposo; y aun la dijeron que Gazul estaba en aquella sazón en Jerez, y no en Granada, de lo cual Lindaraja recibió mucha pena y mortales celos en su ánima; y fue la causa principal que Lindaraja se mostró cruel a Gazul cuando volvió de Granada a Sanlúcar.