D. Alonso de Aguilar acompañado de muchos caballeros, deudos y amigos suyos que en aquella jornada le quisieron acompañar, se partió de Granada y comenzó a subir la sierra.
Los moros así que supieron la venida de los cristianos, con presteza se apercibieron para defenderse, y tomaron todos los pasos más estrechos y angostos del camino, para impedir a los cristianos la subida: después marchando D. Alonso con su escuadrón y metidos por los caminos más estrechos, los moros con grandes alaridos acometieron a los cristianos, arrojando gran muchedumbre de peñascos las cuestas abajo, con lo que hacían muy notable daño en la cristiana gente, y tanto, que mataban a muchos.
La gente de a caballo fue desbaratada de todo punto, y se hubo de retirar atrás por no poder hacer ningún efecto; y allí murieron muchos de ellos.
Visto por D. Alonso el poco provecho de sus caballos, y la destrucción total de los infantes, a grandes voces animaba su gente subiendo todavía; pero ningún provecho se les seguía de esto, porque sin pelear los moros mataban muchos soldados con las peñas que arrojaban.
Fue tal la matanza, que cuando D. Alonso llegó a lo alto no tenía quien le ayudase, porque los que subieron con él eran pocos y mal heridos; y en la cumbre de la sierra, en un llano que había, determinó de pelear con los moros, y cargaron tantos, que en breve tiempo mataron a los cansados cristianos; y el último fue D. Alonso, habiendo mostrado el valor de su animoso corazón, pues cuando él murió había muerto más de treinta moros.
Algunos se escaparon y dieron la nueva al rey D. Fernando de la pérdida de D. Alonso de Aguilar y su gente; lo cual fue muy sentido en toda la corte, y por este suceso se hizo el siguiente
ROMANCE.
Estando el rey D. Fernando
en conquista de Granada,
donde están duques y condes,