señores de gran valía;
allí muriera Urdiales,
hombre de valor y estima.
Huyendo va Sayavedra
por una ladera arriba,
tras él iba un renegado
que muy bien le conocía.
Con algazara muy grande
de esta manera decía:
«Date, date, Sayavedra,
señores de gran valía;
allí muriera Urdiales,
hombre de valor y estima.
Huyendo va Sayavedra
por una ladera arriba,
tras él iba un renegado
que muy bien le conocía.
Con algazara muy grande
de esta manera decía:
«Date, date, Sayavedra,