que muy bien te conocía.
Bien te vide jugar cañas
en la plaza de Sevilla,
y bien conocí a tus padres,
y a tu mujer Doña Elvira.
Siete años fui tu cautivo,
y me diste mala vida;
ahora lo serás mío,
o me ha de costar la vida.»
Sayavedra que lo oyera,
que muy bien te conocía.
Bien te vide jugar cañas
en la plaza de Sevilla,
y bien conocí a tus padres,
y a tu mujer Doña Elvira.
Siete años fui tu cautivo,
y me diste mala vida;
ahora lo serás mío,
o me ha de costar la vida.»
Sayavedra que lo oyera,