por su grande valentía.
También algunos se escapan,
que al buen conde le seguían;
D. Alonso quedó muerto,
recobrando nueva vida
con una fama inmortal
de su esfuerza y valentía.
Teniendo noticia algunos poetas que la muerte de D. Alonso de Aguilar fue en Sierra Bermeja, alumbrados de los cronistas reales habiendo visto el romance pasado, no faltó un poeta que hizo otro nuevo, que dice así:
Río Verde, río Verde,
cuánto cuerpo en ti se baña