Visto por el bravo Abencerraje el mal proceder de Muza, y el poco respeto que tuvo a su antigua amistad, no menos encolerizado que él, le respondió diciendo:
—Cualquiera que dijere que soy villano y mal nacido, miente mil veces, que yo soy muy buen caballero e hijodalgo, y después del rey mi señor, no es ninguno tal como yo.
Diciendo esto, los caballeros pusieron mano a las armas para herirse, lo cual hicieran si el rey no se pusiera en medio, y todos los caballeros. Y muy enojado el rey contra Muza por haber sido el movedor de la causa, le dijo palabras muy sentidas; y por haber tenido tanto atrevimiento en su presencia, mandó saliese desterrado de la corte.
Muza dijo que se iría, y que algún día en escaramuzas de cristianos le echaría menos, y diría: «¿dónde está Muza?» Diciendo esto volvió las espaldas para salir de palacio; mas todos los caballeros y damas le detuvieron, y suplicaron al rey que se quitase el enojo, y alzase el destierro a Muza; y tanto se lo rogaron los caballeros, la reina y las damas, que le perdonó, e hicieron amigos a Muza y al Abencerraje, y le pesó a Muza de lo hecho, porque era amigo de los Abencerrajes.
Pasada esta cuestión se movió otra peor, y fue, que un caballero Zegrí, que era la cabeza de ellos, le dijo a Abenhamet Abencerraje:
—El rey mi señor echó culpa a su hermano Muza, y no reparó en una razón que dijísteis, que después del rey no había caballeros tales como vos, sabiendo que en palacio los hay tales y tan buenos como vos, y no es de buenos caballeros adelantarse tanto, y si no fuera por alborotar el real palacio, os digo que os había de costar bien caro lo que hablasteis en presencia de tantos caballeros.
Malique Alabez, que era muy cercano deudo de los Abencerrajes, como valiente y osado, se levantó y respondió al Zegrí muy valerosamente, diciendo:
—Más me maravillo de ti en sentirte tú solo, adonde hay tantos y tan preciados caballeros, y no había ahora para qué tornar a remover nuevos escándalos y alborotos; porque lo que Abenhamet dijo fue muy bien dicho, porque los caballeros de Granada son bien conocidos quién son y de dónde vinieron, y no penséis vosotros los Zegríes, que porque sois de los reyes de Córdoba descendientes, que sois mejores ni tales como los Abencerrajes, que son descendientes de los reyes de Marruecos y de Fez, y de aquel gran Miramamolín. Pues los Almoradís, ya sabéis que son de aquesta real casa de Granada, también de linaje de los reyes de África. De nosotros los Maliques Alabeces, ya sabéis que somos descendientes del rey Almohabez, señor de aquel famoso reino de Cuco, y deudos de los famosos Malucos: pues donde están todos estos y habían callado, ¿por qué tu quieres renovar nuevos pleitos y pasiones? Pues sabe que es verdad lo que te digo, que después del rey nuestro señor, no hay ningunos caballeros que sean tales como los Abencerrajes, y quien dijere lo contrario miente, y no le tengo por hidalgo.
Como los Zegríes, Gomeles y Mazas, que eran deudos, oyeron lo que Alabez decía, encendidos en saña se levantaron para darle la muerte. Los Alabeces, Abencerrajes, y Almoradíes, que era otro bando, viendo su determinación se levantaron para resistirle y ofenderlos.
El rey que tan alborotado vio el palacio, y el peligro de perderse toda Granada y así también todo el reino, se levantó dando voces, diciendo: