Aquí es donde brilla la gala de este metro peculiarmente español, que no tienen y envidian todas las demás lenguas europeas, hijas de la latina; porque los romances se leen junto a los hechos heroicos para que fueron compuestos de propósito; ilustración que falta al que lee estas producciones descriptivas, desnudas y hacinadas en los Romanceros, sin tener la noticia necesaria de nuestra historia antigua y de las tradiciones patrias.

Así parece que Ginés Pérez de Hita tomando lo sustancial de los hechos que refiere del arábigo, los redactó a su modo, y dio a la obra castellana la forma que ahora tiene.

En cuanto a la segunda parte no ofrece duda que la escribiese Ginés Pérez de Hita, adornándola también de los razonamientos y romances que contiene, muy inferiores ciertamente a los de la parte primera; exceptuándose la descripción del sitio de Galera, que él propio dice haber copiado de la que escribió el alférez Tomás Pérez de Hevia, vecino de Murcia, que seguía las banderas del Señor D. Juan de Austria.

Queda dicho que no es tan interesante la lectura de la segunda parte de esta obra, como la de la primera; pero faltaba añadir, que jamás ha podido ser del mismo modo conocida, aunque también entretenga mucho, porque el desaliño, o más bien la grosería de la impresión con que se dio al público, la hacían intolerable.

Son tantas las erratas que la afean, que solamente un talento muy perspicaz podrá encontrar sentido en su contexto, supliendo la ausencia total de las reglas de ortografía; además de que causa tedio manejar un libro de ruin papel de estraza, que se deshace al tiempo de pasar de una hoja a otra.

Aquel que se tome el trabajo de cotejar la presente edición con la antigua, será quien pueda calificar el servicio que en esto ha hecho el editor a la literatura nacional.

PARTE PRIMERA.

Guerras civiles entre Zegríes y Abencerrajes, caballeros moros de Granada, y batallas particulares que hubo en la Vega entre moros y cristianos, hasta que el rey D. Fernando el V la ganó.

CAPÍTULO I.