mostrabas celosa rabia;
mas ahora en qué te ofendo,
¿que acorte el pasar me mandas?
Mándasme que no te vea,
ni escriba billete o carta,
que un tiempo tu gusto fueron,
mas ya tu disgusto causan.
Ay, Zaida, que tus favores,
tu amor, tus palabras blandas,
por falsas se han descubierto,