y descubres que eres falsa.

Eres mujer, finalmente,

a ser mudable inclinada,

que adoras a quien te olvida,

y a quien te adora desamas.

Mas, Zaida, aunque me aborreces,

por no parecerte en nada,

cuando de hielo tú fueras

más sustentaras mi llama.

Pagaré tu desamor