por las verdades que dijo,

que nunca fueran verdades.

¡De mala gana me río;

qué donoso disparate!

¿no guardas tú tu secreto,

y quieres que otro lo guarde?

No quiero admitir disculpa,

otra vez vuelvo a avisarte,

esta será la postrera

que me veas, y te hable.