Dijo la discreta mora

al altivo Abencerraje,

y al despedirse replica:

quien tal hace, que tal pague.

Este romance se hizo por lo que atrás dejamos dicho, y viene a propósito a la historia.

Y volviendo a ella quedó Zaide tan desesperado viendo el cruel desdén de su dama y siendo mentira todo aquello que le increpaba, que saliendo de allí, casi perdió el juicio, y en cólera ardiente fue a buscar a Tarfe para matarle, y le halló en la plaza de Vivarrambla, dando orden de algunas cosas para las venideras fiestas. Llamole aparte y díjole:

—¿Por qué me has revuelto con mi señora Zaida, no guardando la ley de mi amistad?

Tarfe le respondió:

—Yo no te he revuelto con tu dama, y estoy inocente de lo que dices, y de mí no debes presumir tal.

Zaide se afirmaba en lo dicho; Tarfe lo negaba, y se dijeron palabras muy ofensivas. Cesaron las lenguas, y echando mano a sus alfanjes, pelearon muy bien, y Zaide dio a Tarfe una herida mortal, de la cual murió dentro de tres días.