Nada mas admirable que su aspecto: están casi todos rodeados de azules y transparentes montañas coronadas de blanquísima nieve: la suavísima tranquilidad de sus azules ondas, que surcan lindísimos vapores, el cielo límpido azul que le sirve de cúpula, cerrado por las altísimas montañas que le sirven de marco, como el de Interlaken, hacen del lago un deliciosísimo recreo que la imaginacion no alcanza, que solo su vista ofrece.
Los espléndidos y abundantes hoteles que por toda la Suiza se encuentran, servidos como ningunos de Europa, la lujosísima opulencia de carreteras admirables, y digo opulencia porque ese nombre conviene á un pais donde por todas partes se multiplican: lo cómodo y bien dispuesto de sus muelles diligencias, todo esto unido á sus pintorescos sitios hacen de la Suiza en el verano la residencia escojida de todos los viajeros de Europa.
La Suiza, que á pesar de su cortísima riqueza pública, de sus insignificantes impuestos y de su exagerada modestia posee tan fabuloso número de carreteras-modelos, ha entrado tambien ya en la mejora de los caminos de hierro, y no se halla todo el pais cruzado de caminos férreos porque carece de recursos pecunarios, no por otra cosa, y porque el terreno todo es montañoso.
A pesar de los cuantiosos gastos que exigen obras de esta naturaleza, y de los poquísimos elementos del pais, cuéntanse ya abiertas al público y en explotacion cinco líneas diferentes, que aunque de corta extension son utilísimas. De Bâle ó Basilea parten dos; de Zurich otra, y de Lausanne é Yverdun las restantes, ademas de la de Ginebra á Lyon. Se trabaja mucho en su continuacion, y se emprenden otras nuevas.
Lo que es un verdadero secreto para el viajero, es el admirable estado de todas las carreteras de Suiza, á pesar de que por ninguna parte se encuentra un peon caminero, gendarme ni cosa parecida.
Parece ciertamente cosa de magia: la Suiza ni tiene ni puede sostener mas que un reducidísimo número de empleados en razon á su facilísima organizacion y su modestia y falta de recursos combinados: con mucho trabajo se encuentra un peon caminero de los pocos que hay. Es sumamente raro ver uno: pues bien, á pesar de todo, no hay en Europa mejores carreteras. La seguridad que ofrecen es absoluta, un año próximamente he habitado la Suiza, en ese largo tiempo no se ha cometido ni siquiera un robo, ni una tentativa. Pues con esto sucede como en las carreteras: admirables sin peones camineros, segurísimas sin un gendarme.
Las praderas y las fuentes abundan por todas partes: no se andan veinte pasos en todo el territorio de la Confederacion sin encontrar airosas casas y poéticos prados. Puede decirse que la poblacion reside en el campo. Con esta circunstancia, unida á sus valles, cascadas, lagos y montañas, los viajes por la antigua Helvecia son un verdadero placer.
De los tres millones próximamente de habitantes que constituyen la nacion, hay una tercera parte de católicos: el resto se compone de protestantes y judíos, estos en corto número. El protestantismo en Suiza, está, como en todas partes, subdividido en infinitas sectas, cada una de las cuales pretende poseer la verdad … lo que basta para juzgarle, pero en Suiza existe la verdadera tolerancia religiosa, y todos los cultos se respetan y se estimulan mutuamente.
En Berna, ciudad que yo he habitado ordinariamente, como residencia del cuerpo diplomático, solo existe una iglesia católica: las demas, inclusa la Catedral, están destinadas al culto protestante, que carece de ceremonias y solemnidades de todo género. Durante el verano, se dan conciertos en la Catedral, como en un teatro, con objeto de hacer oir á los extranjeros el celebrado órgano de dicha iglesia.
La legislacion civil y criminal de cada canton es diferente; como lo son la lengua y la religion. Entre otras muchas sentencias que he tenido la curiosidad de leer, resalta la siguiente por su originalidad.