«Nosotros juramos en presencia de Dios, delante del cual los reyes y los pueblos son iguales, de luchar y morir por nuestros hermanos, de obrar y sentir en comun, de no sufrir violencias ni tampoco cometer nosotros mismos injusticias, de respetar los derechos y propiedades del conde de Hapsbourg, de no hacer ningun mal á los vireyes, pero sí de poner un término á su tiranía.»
¡Sublime y noble juramento que cumplieron! fundando la independencia de esa magnífica Suiza, que plegue á Dios conservar siempre libre. Los primeros que prestaron ese magnífico juramento tan elocuente, tan moral, tan patriótico, fueron los insignes patricios Walter, Furst, Stauffacher, Melchthal, Werner, nombres augustos que la Suiza reconocida guarda y guardará eternamente en su memoria.
En la reunion del 17 de noviembre de 1307, se acordó que el dia del levantamiento general fuese el 1° de enero de 1308.
En la aldea de Altorf, que he visitado dos veces, tuvo lugar la tremenda escena con Gesler y Guillermo Tell, que tuvo precision de apuntar y tirar su flecha á la manzana que colocaron sobre la cabeza de su hijo … uno de los suplicios mas bárbaros que jamas han sido impuestos á padre alguno.
En la misma aldea de Altorf, hay una fuente de piedra coronada con la estatua de Tell tirando su flecha.
La Suiza es la moderna Arcadia; Guillermo Tell era pescador, su pueblo pertenece al canton de Uri, que con los de Schwitz y Unterwald componen los tres primeros cantones que formaron la liga y el fundamento de la nacionalidad suiza. A estos tres cantones se unieron los primeros, Lucerna, Zurich, Glaris, Zug y Berna: al terminar el siglo XV, entraron á reforzar la liga los cantones de Soleure y Friburgo: Basilea, Apenzel y Schaffhouse fueron admitidos en ella al comenzar el siglo XVI.
Estos trece cantones confederados constituyeron la célebre liga helvética, que por espacio de mas de trescientos años combatieron con gloria para todos, y vergüenza para el Austria, que nada pudo conseguir, á excepción de las muchas derrotas que soportó, no obstante sus ejércitos y recursos, mayores que los de los suizos.
El año 1798, se cambió la constitución de la Suiza: las repúblicas de Ginebra y de Mulhouse, en union con el obispado de Basilea, se incorporaron, mejor dicho, fueron incorporadas a Francia. En tiempo de Napoleon, y despues de una gloriosa revolucion, se redactó el acta de mediación, por la cual la Suiza formó una confederacion compuesta de diez y nueve cantones. A la caida de Napoleon, por una acta del congreso de Viena (1815), recobró la Suiza las cesiones hechas á la Francia, á excepción de Mulhouse; adquirió parte del territorio de Gex y de la Saboya, con lo cual quedó mas completo el nuevo canton de Ginebra. Desde entónces formó una confederacion de veinte y dos cantones que hoy por ventura existe, libre y próspera.
En 1848, se ha redactado una nueva constitución mas conforme con el estado actual de la Suiza, y mas beneficiosa para su organizacion política [15]. El principal redactor de esta constitución, que fué presidente de la Asamblea en 1848, es el coronel Ochsenbein, persona dignísima y de eminentes cualidades, y á la cual he tenido el gusto de conocer y tratar.
En mayo de 1855, el tribunal cantonal de Obwald, en Suiza, pronunció la siguiente sentencia, original por mas de un concepto.