En diciembre nadie pasa, ni los pájaros. No hay voces bastantemente entusiastas con que pregonar la grandeza de los Alpes: el Océano como los Alpes dan la idea del infinito, traducen Dios, inspiran el recojimiento. ¡Bien haya mi viaje á Italia, que tan grande emocion me produjo con la presencia de sus Alpes!
Una vez allí era preciso bajar, por supuesto en los mismos vehículos: rodando lentamente y con un exquisito cuidado, fuimos descendiendo por un estrechísimo sendero, por encima de la carretera, pero con un fondo de treinta varas de nieve.
Una tras otra bajamos doce colosales montañas, creyendo encontrar en cada falda la suspirada llanura: ¡vana esperanza! para descender de aquella prodigiosa elevacion, donde están las fuentes del Rin, del Tesino, del Reuss, y de otros muchos rios, lo cual solo prueba la tremenda altura que será, era necesario bajar, bajar, y bajar siempre.
Puedo asegurar que no sentí ningun frio á pesar de aquella temperatura, las emociones me mantuvieron el calor: nada mas portentoso que semejante viaje; pueden con gusto aceptarse los riesgos que se corren, á trueque de verlo una vez.
Millares de cascadas blanquísimas, valles inmensos atestados de nieve, rios que se despeñan, montañas de córtes y perfiles sorprendentes, rios que corren por debajo de una espesa y petrificada capa de nieve; una carretera portentosamente soberbia, que basta para inmortalizar al ingeniero que la dirijió por en medio de aquellos altísimos montes de nieve eterna; todo es admirable, todo es grandioso, todo es sublime.
A as seis horas de tan penosísimo y espuesto viaje, y con gran contentamiento de todos, encontramos la diligencia que nos esperaba. Ocupamos nuestros respectivos asientos, y despues de seis horas, siempre bajando, llegamos á Bellinzona, capital del Tesino[21], donde descansamos una hora.
Todo el camino es admirable: de Bellinzona á la frontera de
Italia se encuentra el Lago Mayor, con sus cristalinas y
azuladas ondas: la campiña está bien cultivada, recuerdo que el
víñedo está plantado con mucho gusto, abrazadas las vides,
formando pabellones.
En todos los pueblos del canton del Tesino, se ven en las paredes imágenes de santos, en especial de la Virgen. Como pueblo italiano que es, en todo se ve la mano del clero: aunque forma parte de la Confederacion Helvética, conserva toda la fisonomía italiana.
El dia 1° de junio, á medio dia, llegué á la frontera lombarda,
sitio llamado Ponte Chiasso.
Al momento ví los austríacos que tanto debian hacerme sufrir en
el resto del viaje por Italia, con sus medidas sobre pasaportes.