La plaza de San Márcos, como toda Venecia, sin exceptuar una sola calle, está muy bien embaldosada.
A las doce del dia, es curioso ir á la plaza de San Márcos á ver dar de comer á las palomas: centenares de ellas, que pasean constantemente en medio de la multitud, y á las cuales nadie molesta, comen su racion en medio de la plaza. Un veneciano rico dejó en su testamento una manda con este objeto.
El Palacio Ducal, que está unido á la basílica de San Márcos, es uno de esos palacios que sueña una fantasía acalorada, es la realizacion de un sueño: es una grande obra monumental, á cuyo pié hay dos columnas traidas de Asia, un grupo de Alejandría, con cuatro antiquísimas figuras pegadas á la pared; describo sin órden, segun mis apuntes taquigráficos, segun me acuerdo, adelante.
La fachada principal del Palacio del Dux se construyó á mediados del siglo XIV, bajo la direccion del maestro Buono, aunque algunos pretenden que fué Calendario el arquitecto.
De cualquiera modo, es un edificio mágico y admirable, de estilo gótico, y uno de esos prodigios del arte que tanto abundan en Italia.
La osadía de la construccion del Palacio Ducal tiene algo de verdaderamente temerario: el inmenso cuerpo superior, mole pesadísima y abultada, tiene por todo fundamento y base dos series de ligeras y esbeltas columnas. El material le componen exclusivamente los mármoles blanco y rojo: todos los chapiteles de las columnas son obras maestras de arte.
Las fachadas de este mismo palacio que miran al canal y á la iglesia de San Márcos, son mas modernas que la principal: son obra del renacimiento: los estilos de ellas son diferentes, hábilmente combinados; los arcos ogivales juegan con los arcos redondos resultando una miscelánea pintoresca y magnífica; los mármoles de diferentes colores que componen su material, son de los mejores, y la vista se recrea contemplando tan soberbio palacio.
A su poderosa belleza se agrega la excelente situacion que ocupa: unido á la portentosa basílica de San Márcos, con fachada admirable sobre la Piazzetta, con lienzos soberbios del lado del canal, con grandes edificios en frente, con la plaza de San Márcos al lado.
Esto en cuanto á su exterior: ahora vamos á penetrar en sus inmensos salones, ricos de arte y elegancia: pero ántes de llegar á su cuerpo principal tendrémos ocasion de detenernos á admirar la espléndida escalera de los Gigantes.
La escalera de los Gigantes, construida en el siglo XV, parece una mentira: un artesonado brillante, unas labores que no se ejecutan en cera; al pié hay dos colosales estatuas de mármol, Neptuno y Marte. La escalera de oro propiamente llamada tal con tallados del metal de su nombre, con un lujo de decoracion de que no hay ejemplo, con un prodigioso gusto artístico, con artesonados y techumbres de maravillas, con gradas de mármol y pórfido, con tallados de estatuas de maestros, en una palabra, con milagros.