Hácia el centro del canal, los palacios de la duquesa de Berry, de Don Juan, el hermano de Montemolin, y del duque de Burdeos.

El palacio de Bellas Artes, tambien en el Gran Canal, encierra milagros de arte; nadie salga de la encantada ciudad sin visitarlo.

La sala de la Asuncion, llamada así por el cuadro del Ticiano del mismo asunto, es verdaderamente una joya de inmenso valor. Aparte del lienzo que da nombre á la sala, y que por sí solo puede enriquecer cualquier museo de Europa, hay Tintoretos y Veroneses divinos á derecha é izquierda: allí están tambien la primera y la última de las obras del gran Ticiano, cinco soberbias telas en la techumbre, cuatro de Verones, otro del inmortal veneciano, incrustados entre preciosas molduras.

Un portentoso prodigio del Tintoreto, dando frente al cuadro de la Asuncion.

En otra sala que hay contigua, es preciso permanecer un par de horas por lo ménos: la coleccion de diseños de Rafael que allí se ofrece á la admiracion, es por sí sola un precioso museo: al lado de los diseños se ostentan inimitables ocho ó diez cabezas del Ticiano: no hay nada mas admirable; y en esta misma sala tambien, para que nada falte al interes del arte, poderosamente sobreexcitado y satisfecho ya, se encuentra perfectamente conservada en una caja de cristal la mano derecha del gran Canova: la misma que manejó el cincel que ha producido tan asombrosas estatuas.

A propósito de hombres célebres, y ahora que me viene á la memoria, tambien visité la casa que habitó Goldoni, el autor de tan buenas comedias.

Otra visita indispensable en Venecia es la del Seminario
Patriarcal, próximo á la iglesia de la Salud.

Allí abundan, como por toda la ciudad encantada, las obras de su mas distinguido hijo, cuadros del Ticiano: el Verones ha escrito tambien su inspirado nombre en soberbias telas que allí brillan.

La fábrica de tabacos, con un espacioso y bello edificio, se halla junto al Campo de Marte, detras de San Nicolas; merece verse; coleccion admirable de mujeres encantadoras, de belleza artística.

Hay en Venecia buenos hoteles y cafés, tiendas elegantes, profuso alumbrado de gas, sociedad amabilísima y fácil, bibliotecas, muchísimos edificios notables, buenas librerías.