La España literaria es muy apreciada en Suiza y Alemania, y en Inglaterra tambien; en Alemania sobre todo, donde sin cesar se estudia y traduce, comenta y admira, el tesoro literario de nuestro pais.
Pero vamos á entrar en Munich, que sinó no llegarémos nunca.
Una circunstancia indispensable para el extranjero que visita la capital de Baviera y quiere sacar todo el partido posible, es … la de saber sepultar en su estómago una docena por lo ménos de vasos de cerveza, por dia se entiende, si puede beber mas tanto mejor.
No es broma lo que acabo de apuntar, es exacto, se bebe cerveza todo el dia y en todas partes, con ella se entablan las ilustradas polémicas literarias que forman la vida de Munich; ella segun parece facilita el uso de la palabra; discútense artes, literatura, historia, todos los dias, siempre; ¿pero cómo? admirable, admirable, con profundo conocimiento, con espíritu clarísimo, con sana y elevada crítica.
En Alemania se pasa todos los dias revista á las literaturas de
Europa, pero revista concienzuda, razonada, profunda.
Para gozar del inmenso encanto, que para mí lo es, de discutir sobre letras, es necesario saber beber cerveza; no es la cerveza de Lóndres, no es la pale-ale que dan en las tabernas de la capital de Albion y que los ingleses tanto aprecian, no, es una cerveza agradable que me gustó mucho, muchísimo, pues con ayuda de ella presencié animadas é interesantísimas discusiones.
La primera visita del extranjero en Munich es la de la célebre galería de pinturas que enriquece la ciudad[29].
Hay ciertamente mucho que ver y admirar en el museo de Munich. Se compone de nueve salas; hay colecciones soberbias de pintores flamencos y alemanes; riquísimos lienzos de la escuela italiana, y cuadros portentosos de la española; hay Murillos, Zurbaranes y Velasquezes; la galería de escultura es rica en monumentos de Grecia antiquísimos y en obras de Canova.
A la formacion del museo de Munich ha presidido el órden y el buen gusto: el ilustrado monarca que ha estado al frente de la nacion hasta hace poco, ese monarca artista que ha hecho tantos viajes á Roma solo por estudiar, que tanto ha protegido á los artistas, ha consagrado muchos desvelos á la magnífica galería de que hablo.
Todos los lienzos que allí se admiran, todos los cuadros que la constituyen, están cada uno en su puesto, ocupando el lugar que les pertenece en la historia del arte seguida allí paso á paso desde su orígen y desarrollo sucesivo hasta el apogeo de su gloria en tiempo de los Rafaeles y Murillos. En la colocacion de los cuadros se ve la mano entendida y sabia de los alemanes: no sucede así en otros museos que he visitado en otros paises: ¡qué desórden que traduce ignorancia!