La dignidad y el espíritu humilde reunidos, hacen de los alemanes unos seres complacientes y formales, que yo prefiero con mucho á la falsa é interesada cortesía de los franceses, á la seca y desabrida aspereza de los ingleses, y á la humillante insinuacion de los italianos.
Yo amo la Alemania: he tenido la complacencia y la satisfaccion de ver confirmadas las opiniones que habia formado de las naciones de Europa que he visitado ántes de salir de España.
Cierto es que para juzgar los pueblos es indispensable visitarlos: el frecuente y continuado trato con los extranjeros hace que desaparezca del todo y para siempre esa prevencion que para tratarlos tiene aun el hombre mas instruido, cuando no ha salido nunca de su pais. Se ven y aprenden muchas cosas nuevas, se ensancha el círculo de los conocimientos, se toma una idea cierta del estado de los pueblos que viven mas allá de las fronteras de su pais, se adquiere insensiblemente y sin advertirlo una suma de conocimientos especiales, se estudia, se ve, se toca, se compara, se discurre con exactitud sobre la grandeza y decadencia de las naciones. Se analiza el espíritu público de cada pueblo, se asiste á su vida interior, se aprende mucho en una palabra.
No hay libro mas precioso que el del viaje, que es, por decirlo así, una geografía práctica: pero no es ménos cierto, reanudando mi truncado pensamiento, que hay ideas generales que puede uno formar sobre otros paises sin haber salido del suyo, y esas son precisamente las que yo he confirmado con mis viajes.
Siempre mi predileccion al pasar revista á las naciones se la acordaba á la Alemania.
Me apresuro á protestar contra la deduccion que pudiera hacerse suponiendo que en política yo prefiero el sistema de la mayor parte de los gobiernos alemanes: no, de modo alguno, y hasta inútil era esta protesta, pues escritas y publicadas están mis opiniones sobre el gobierno de Austria.
No, no hablo de eso; hablo de la Alemania inteligente, de la Alemania pensadora, de la Alemania literata, de la Alemania estudiosa y grave, de la Alemania instruida y profunda.
Es sin duda alguna la Alemania la nacion mas avanzada de Europa en letras; el pueblo que mas medita y lee, el pueblo que tiene mas conciencia literaria, mas rectitud pensadora, si se me permite la frase.
Al entrar en Alemania empieza á sentirse ya el ruido de las prensas que gotean libros, el vuelo de los ilustrados periódicos que circulan: empiezan á verse graves fisonomías que el estudio y solo el estudio plega; no el tumulto político como en otros paises, no la aturdida existencia como en los mas.
En Alemania, al reves que en Francia, se lee y estudia mas que se escribe. ¿Pero por ventura pueden compararse en algo esos dos pueblos?