Y aquí terminan mis apuntes del viaje á Italia: el recuerdo agradabilísimo de Venecia le guardará eterna y cuidadosamente mi memoria: ninguna de las grandes capitales que he visitado, tanto en Europa como en América, me ha producido la emocion que la reina del Adriático hizo en mi ánimo; bien es verdad que Venecia no se parece á ninguna ciudad.

El paso de los Alpes por el San Gotardo merece por sí solo un
viaje: buen recuerdo tambien.

La Italia tiene excelentes carreteras, y los medios de
comunicacion reciben todos los dias un grande impulso.

El Piamonte marcha á la cabeza de los demas pueblos de Italia, y sus vias férreas bien construidas, abarcarán dentro de poco y sujetas á un solo centro comun, las diferentes provincias que constituyen el reino.

Nada digo de Florencia, porque solo permanecí veinticuatro horas en su recinto; fáltame visitar detenidamente Roma y Nápoles. Y ahora que quedan recopiladas y en compendio mis impresiones de Italia, el lector me sigue á una corta expedicion al que fué un dia teatro de Lola Montes, y desde allí á Viena.

#ALEMANIA.#

De Berna á Munich, capital de Baviera, hay solamente un paseo.

Esta circunstancia, que me proporcionaba el deseado placer de conocer en pequeño la Alemania, el pueblo mas pensador de Europa, me decidió á hacer un corto paseo de Berna á Munich, y de allí á Viena.

Desde la capital federal de Suiza á Zurich, la diligencia recorre la distancia en trece horas: allí se toma el corto trecho que hay de camino de hierro, se vuelve á subir á la diligencia por tres horas, y se llega á la frontera bávara, y desde allí á Munich, camino de hierro, tres horas y media.

Las comunicaciones en Alemania tienen algo de diferente de todas las demas de Europa: la grave formalidad que caracteriza á los hijos de la Germania, hasta en el mas insignificante detalle de la vida, imprime un carácter especial á todo lo que ellos hacen, á todo lo que ellos emprenden.