3. En Lucena dicen que hay tradición de haber nacido allí. Cuando se pruebe la tradición, ó se exhiba la fe de su bautismo, deberemos creerlo.
4. Entretanto, tengo por cierto que la patria de Cervantes fué Madrid, pues él mismo, en el Viaje del Parnaso[5], despidiéndose de esta grande villa, le dice así:
Adiós, dile á la humilde choza mía.
Adiós, Madrid, adiós, tu Prado y fuentes.
Que manan néctar, llueven ambrosía.
Adiós, conversaciones suficientes
Á entretener un pecho cuidadoso.
Y á dos mil desvalidos pretendientes.
Adiós, sitio agradable y mentiroso.
Do fueron dos gigantes abrasados
Con el rayo de Júpiter fogoso.
Adiós, teatros públicos, honrados
Por la ignorancia que ensalzada veo
En cien mil disparates recitados.
Adiós, de San Felipe el gran paseo;
Donde si baja ó sube el turco galgo
Como en Gaceta de Venecia leo.
Adiós, hombre sotil de algún hidalgo,
Que por no verme ante tus puertas muerto,
Hoy de mi "Patria" y de mí mismo salgo.
5. Hecha esta observación, he recurrido á los "Apuntamientos" que hizo don Nicolás Antonio para formar su "Biblioteca", y en la margen de ellos he hallado añadida esta misma prueba de la patria de Cervantes; pero deseoso don Nicolás de mantener su antigua opinión, concluye así; "Si bien mi patria se puede entender por España toda". Cualquiera que lea atenta y desapasionadamente los tercetos de Cervantes, juzgará que esta interpretación de don Nicolás Antonio es violenta y aun contraria á la mente de Cervantes, porque los cinco primeros tercetos son una definición descriptiva de "Madrid"; los dos primeros versos del sexto terceto, una apóstrofe ó razonamiento dirigido á su hambre; y el último verso un retorno á la villa de Madrid, donde ya había dicho que tenía la "humilde choza suya", de la cual salía para ir al Parnaso: viaje cuya descripción le sacaba de tino.
Hoy de mi patria y de mí mismo salgo.
Fuera de esto, en el terceto inmediato, dice así:
Con esto poco á poco llegué al puerto
Á quien los de Cartago dieron nombre,
Cerrado á todos vientos y encubierto.
Á cuyo claro y singular renombre
Se postran cuantos puertos el mar baña,
Descubre el sol, y ha navegado el hombre.
6. Si Cervantes entendiera por "patria suya" á toda España (cosa muy impropia y que no cabía en su pluma), al salir de ella sería cuando la llamaría "patria"; pero no hablando con Madrid, y al salir de esta villa para Cartagena, y más caminando "poco á poco" para llegar á aquel famoso puerto, donde se había de embarcar para hacer con Mercurio el viaje al Parnaso.