Á fines de 1605, veía la luz en Valencia otra impresión del Quijote, conforme con la segunda de Cuesta, estampada por el hábil tipógrafo Pedro Patricio Mey y á costa del mercader de libros Iusepe Ferrer, en octavo menor, 16 hjs. prels. sin numerar y 768 páginas.

Algunas leves diferencias notadas por don Pedro Salvá entre varios ejemplares de la misma edición, hicieron creer en un principio que se trataba de dos impresiones distintas; pero un cotejo minucioso permite asegurar que las variantes obedecen á algunas erratas que, al ser advertidas, se irían subsanando durante la tirada.

Después de la segunda parte apócrifa del Quijote, que se dice estampada en Tarragona, por Felipe Roberto, en 1614, y de la que todavía no se ha puesto en claro su verdadero autor, publicó Cervantes en 1615 la Segunda parte del Ingenioso Cavallero Don Quixote de la Mancha, haciendo constar en la portada que era del "autor de su primera parte", advertencia importante para que no se confundiera con el infundio del falso Avellaneda.

Reimprimióse en Bruselas, en 1616, y el mismo año en Valencia, por Pedro Patricio Mey, siendo el editor Roque Sonzonio, mercader de libros. En octavo menor; ocho hjs. de prels., 766 págs. y 6 hjs. para tabla y 1 para el colofón.

Don Leopoldo Rius observa que esta edición es mucho más correcta que la príncipe, y fué la primera que salió expurgada de las palabras "advierta Sancho, etcétera", del capítulo XXXVI.

Las dos impresiones de Valencia llevan en la portada un grabadito que representa á un caballero lanza en ristre en actitud de acometer, al igual del que figura en el pseudo Quijote de Tarragona.

Entre las composiciones laudatorias que figuran al principio del libro intitulado: Los amantes de Teruel, Epopeya trágica: Con la restauración de España por la parte de Sobrarbe, y conquista del Reyno de Valencia. Por Juan Yagüe de Salas. Valencia, Pedro Patricio Mey, 1616, figura un soneto dedicado á Yagüe de Salas por Miguel de Cervantes Saavedra:

"Del Turia el cisne más famoso hoy canta,"

etcétera.

Composición poética que prueba una vez más las cordialísimas relaciones que mantuvo Cervantes con los ingenios valencianos hasta los últimos momentos de su vida.