«—En verdad que hace falta cinismo—decíase—para venir á pedirle á este pobre hombre que me esperara un mes... ¡Pobrecillo! Pedirle á un infeliz que no tiene más que ocho casas una cosa así... es una infamia. Comprendo que al que no tiene más que una, se le pida que espere, porque no va á dar la casualidad que los cuatro inquilinos que tenga se vean en tan triste situación; pero no á un hombre que tiene ocho casas y ochenta inquilinos... ¡Si á todos les da por no pagar..., lo que él dice: la ruina! ¡Pobre!»—Suspendió Jacinto un momento su humorístico monólogo, para que no le oyeran unos que junto á él pasaron, y después lo reanudó así:

«—¡Ah, Luisito, hijo mío: en verdad te digo que ahora pienso que has hecho bien en morirte! ¡Qué desgracia tan grande para ti, si hubieras llegado á ser hombre... y á tener ocho casas...! ¡Y qué desgracia tan horrible que hubieras tenido inquilinos como tu padre, que no puede pagar...! ¡Me estremezco de horror al pensar que hubieras llegado á tener ocho casas..., porque tu corazón hubiera tenido que llegar á endurecerse como una piedra! El Señor te ha demostrado su particular afecto no dejándote llegar á ser hombre, y llevándote consigo. Intercede, hijo mío, con Él, por tus hermanitos y por tu pobre madre, porque yo... ¡yo no sé ya lo que podré hacer por ellos!»

Cuando Jacinto entró en su casa y Claudia supo lo ocurrido, hubo de exclamar, con angustiado acento:

—Dios mío... ¡qué poca caridad!

—¿Poca?—replicó Jacinto.—Poca, no: mucha, pero mal entendida.

—¡Qué haremos, Jacinto, qué haremos!

—Nada, hija mía, nada; no apurarse, sobre todo; á mal tiempo buena cara, como dice mi compañero Pepe.

Claudia movió la cabeza en son de duda y fuése hacia la alcoba.

Jacinto, recorriendo el pasillo de una punta á otra hablaba en alta voz, gesticulando á la vez, como si discutiera con alguien.

«—Esto no es posible tomarlo en serio; no es posible dejarse llevar de la desesperación... porque no es posible... ¡no es posible! Esto que me pasa, á fuerza de ser terrible, es cómico, sí señor, esto es cómico.»