—¡Mira tú... mira tú; eso ya es más serio!

—¿Eh?... ¿Por qué no te ríes ahora?

—Pero, ¿desde cuándo tienes tú novio?

—Pronto hará ocho meses.

—¿Ocho meses y tu tía no se había enterado?

—No; porque yo no quería que se enterara nadie hasta saber yo misma si mi novio era digno de llegar á serlo oficialmente.

—Ahora sí que te digo que eres una chica de verdadero talento; tener novio ocho meses y no saberlo tu tía... ¡porque me lo dices tú lo creo! Bueno, ¿y por qué no se lo dices á ella todo eso?

—Por nada... Es que como tiene ese modo de ser y esos prontos así, tan... pues he preferido decírtelo á ti.

—Eso; y que si hay voces... me las gane yo... ¿verdad?

—No, no; no es por eso; es que... ¡vamos!, yo no sé cómo decirte, tío; es que contigo tengo más confianza... ¡Como tú eres tan bueno para mí!