A la policía nada se le paga porque acuda, lo mismo que á los encargados de apagar incendios.
De esta suerte, los más infelices, en el último barrio de la ciudad, están acompañados, asistidos por ese establecimiento poderoso, y parece cosa de mágia ver aparecer en medio de una riña en una casa particular, á la policía, ó acudir al médico, ó llegar un caballo listo para que nos sirva cuando se acaba de hacer el llamamiento convencional, con solo mover la manecilla mágica.
El telégrafo del distrito se estableció en 1875, y puede asegurarse que no hay un diez por ciento de edificios que no hayan acudido á sus beneficios, dispensándole toda clase de personas universal proteccion.
Despues de Mr. Gamblé, M. Greenwood, superintendente del telégrafo de alarmas, es tambien superintendente de este telégrafo, con universal aceptacion.
Hay otro servicio telegráfico, cuyas señales se ven en las montañas y en las lomas, y sirve para dar aviso de los arribos de buques, que es tambien de suma utilidad y disfruta del favor del público.
La generalidad de las construcciones de madera, su altura, su aglomeracion y el número de personas y de intereses que encierran, dan á los incendios importancia espantosa y colocan á los que los combaten, en primera línea entre los bienhechores de aquella sociedad, captándoles, con justicia, la estimacion universal.
La aureola espléndida que circundaba en otras edades al trovador y al paladin; las seducciones que embellecian al caballero temerario en las lides y diestro en los torneos, son nada comparados con el prestigio del Bombero: cultiva el lirismo de la accion, vulgariza el heroismo, prodiga su existencia en el torbellino de fuego y horror que le circundan, y arranca á las llamas al anciano moribundo, á la jóven desfallecida y al niño inocente, delicia de los autores de sus dias.
El amor, hasta el olvido de su propio sér; la audacia, hasta confundirse con el delirio; la bondad, hasta no poderse distinguir de la pasion; el sublime, hasta irradiar en los más leves accidentes de un drama terrible.