Otro de los establecimientos que me parecieron de utilidad suma para el público y de excelente organizacion, es el Telégrafo Americano, del distrito de San Francisco.
El objeto de la Compañía que se encuentra al frente de este negocio, es comunicar, por medio de un aparato telegráfico sencillísimo, á toda clase de personas con los puntos en que pueden encontrar satisfaccion las necesidades que los aquejen.
En la oficina central, dispuesta por Mr. Jas. Gamble, existen tantos nichos pequeños cuantos abonados tiene el telégrafo, con sus nombres y sus registros correspondientes á los llamamientos convencionales de la persona que se sirve de la Compañía.
Cada habitacion ó residencia de los abonados se relaciona con el sistema nervioso, digámoslo así, de la accion central.
En las paredes de la casa, junto al mostrador del bar-room, á la cabecera de la mujer enferma, se ve pendiente de un clavo una especie de carátula de reloj, que tiene escrito en su círculo, bien marcado y dividido:
y los números 1, 2 y 3 para advertir que es primera, segunda, ó tercera llamada.
En el centro de la carátula descrita, se ve una manecilla que se hace girar sobre el letrero que corresponde al deseo que se quiere manifestar: ésta oprime uno de los alambres que están en la cajita que contiene la carátula, y la oficina central recibe el aviso y corresponde al llamado.
La renta de la caja avisadora es de veinte reales al mes: al mensajero se pagan quince centavos por el primer llamado, y precio convencional por la comision que se le encarga ó el mandado que se quiere que haga.