Todo el edificio está á prueba de fuego, y lo que es más, á prueba de burglar proof (ladrones nocturnos), en donde están agotadas realmente las previsiones de la malicia humana: hay en el interior de la chapa, segun dicen, vidrios gruesísimos, que cuando se forza, se rompen en astillas que frustran toda combinacion de violencia.

La bóveda se compone de treinta arcos de acero superpuestos, enlazados y sostenidos por pilares, que solo ellos constituyen un admirable monumento.

Los nichos ó huaricos son de distintas capacidades y se dividen en clases de primera á cuarta clase, pagándose desde dos hasta veinte pesos mensuales.

Ningun arrendatario puede penetrar solo á registrar su nicho; le acompaña constantemente un empleado que para nada ve ni escudriña lo que hace en la localidad que le pertenece.

Dia y noche arden lámparas en la pequeña ciudad de acero y bronce, y rondan incesantemente de esos policías de fianzas y recomendaciones, que son distinguidos caballeros.

Por último, hay un departamento para señoritas fuera del gabinete, llamado Bóveda de plata, por ser de ese metal, que es una joya de riqueza y esplendor.

Actas de nacimiento, contratos matrimoniales, disposiciones testamentarias, escrituras, secretos los más íntimos de la vida del hombre y la mujer, joyas de todo género, cuanto hay de más importante para una sociedad en sus más recónditos misterios, todo lo contiene el Safe Depot, que se calcula en muchos millones; y su presidente, M. Eugene Casserly, lo mismo que el vice y secretario, M. M. Raymond y Le Warne, han sabido dar cierta grandeza y seguridad á sus actos, que inspiran la más completa confianza.

El transeunte; la obrera económica; el opulento banquero; el anciano infeliz; el representante del que llega á la vida, y el que se dispone para el viaje á la muerte, todos emprenden sus relaciones con el Safe Depot, como si fuera confidente de todos los dolores, de todas las esperanzas y consuelos.

Se dice que se ha apurado tanto el ingenio en materias de seguridad, que la maquinaria del reloj colocado en la puerta, no permite que se abra ésta sino á cierta hora de la mañana, y que en el lugar en que está depositado el tesoro, se le forzara la doble puerta; por un mecanismo, que se guarda con sigilo sagrado, se volverian á cerrar las dos puertas, se verificaria un efecto neumático, y los ladrones quedarian allí hechos momias para escarmiento de malvados.

La Compañía comenzó á funcionar en 1875, y cada dia disfruta mayor crédito.