En cambio, otro de mis compañeros se empeñó en seguir á una circasiana espléndida; salió con ella del baile.... y en los extremos de la ciudad.... se quitó la deslumbradora vision la careta, y era.... una negra, feroz, desastrada, amenazadora, hombruna, ronca, que le hizo correr á todo escape hasta el hotel, donde llegó como quien se ha salido de las garras de un tigre.

XV

El correo.—La aduana.—El Hipódromo.—Caballos trotadores.

ENTRE las calles de Battery y de Washington está colocado el correo, en conyugal armonía con la aduana, lo que no concuerda con la grandeza que tienen en general las construcciones de California.

Es un edificio aislado con avenidas á los cuatro vientos, con escalinatas y columnas á cada frente, y que pasaria por un bello edificio si no estuviera en California.

Poco tiene que ver el edificio en los corredores que sirven de despacho, porque formándole altas paredes los cajoncitos de apartado, la comunicacion entre el público y los empleados, ó son buzones con las diversas carreras de correspondencia, ó son postigos en los que se venden estampas, se requisitan certificados y se dan las poquísimas cartas que se ponen en lista.

Las operaciones de cambio y situacion de dinero están en otra oficina separada, aunque conexa y en el mismo edificio del correo.

Pero si es cierto que no llamó mi atencion el edificio, sí me pareció muy digno de atencion y de alabanza el servicio postal, por más que se noten grandes abusos.