—Bien, muy bien, M. Wood, dijimos todos: un hombre del Kentuky, poeta, eso es más raro que los canales de que se nos habla.
Yo seguia con interes sumo la conversacion de los amigos de Francisco, y ellos me alentaban en mis apuntaciones, haciendo que éste me tradujese lo que yo no podia entender; pero léjos de molestar á aquellos caballeros, mi curiosidad les complacia, se esperaban á que yo escribiese, me repetian lo que habian dicho, con suma deferencia y finura.
—Hoy, me dijo el ingeniero, la atencion se concentra en la explotacion de los placeres subterráneos. El oro no aparece ya en deslumbradoras pepitas como en otros tiempos felices. Es muy raro aquel que amaneciendo pobre anochece rico, como sucedia cuando Eldorado.
Los rendimientos son ménos fecundos, y ya no se prestan al romance: en cambio, están permanentemente organizados; esto hace que la poblacion del Estado sea de cerca de un millon de habitantes.
La tierra, como celosa de las minas, abre su seno vírgen y convierte en cuento mezquino la fábula preciosa del Cuerno de Amaltea. Las cereales y la vid producen cosechas abundantísimas: el año de 1874 dieron los campos 150,000 hectólitros de vino.
Las maderas se exportan para los más remotos pueblos; 18 millones de kilógramos de lana han producido nuestros carneros, que se crian lo mismo que en Australia, y ya vd. ve, en cuanto á los negocios, algo dirá á vd, Mr. Keen, que se ha estado callado como un muerto.
Mr. Keen dió un tajo al palito que tenia entre sus manos, pronunció un old rigt estrepitoso, y habló en estos términos:
“En varios puntos de los Estados-Unidos se produce la plata, aun cuando no todos tengan la nombradía de la Nevada, Utah, el Nuevo México y la parte del Arizona que se relaciona con el Estada de Sonora.
Utah fué ménos explotado que aquellos distritos; mejor dicho, no fué explotado sino hasta 1870, porque el Papa de los Santos, así es llamado el Jefe de los Mormones, odia el contacto de los gentiles, así llamados á todos los que no pertenecen á su comunion.
Las minas juntas de México, Chile, Perú y Bolivia, no producen lo que una sola mina de la Nevada. Los rendimientos de aquel solo distrito fueron en 1875 sesenta millones de pesos.