—Papá.

—¿Cuánto me dijiste que ibas á dar en el hotel?

—Veinte reales.

—Oye, si quieres quedarte en la casa por doce reales, puedes hacer cuanto quieras, y á más se dará bola á tus botas, sin cobrarte de más.

Oll rihgt, dijo Jhon, y el padre y el hijo quedaron los mejores amigos del mundo.

—Eso no tiene nombre, dije yo, agarrándome la cabeza con las dos manos.

XIX

Tabaquerías.—Personajes célebres.—Salones aristocráticos.—Un entierro.