A una de esas tabaquerías de la calle de Kearny concurria yo frecuentemente.

En uno de tantos dias, me llamó la atencion en una cajetilla el retrato de un personaje grotesco, de gran baston, plumas sobre el sombrero y un rubro abajo del busto, que decia: “Northon, emperador de California y protector de México.”

—¿Cómo andamos ahí? dije sorprendido.... quién es este bicho? ¿Tenemos un protector y está en México?

—No, amigo, me dijo el Sr. López, dueño de la tabaquería, ese emperador de California, protector de México, está en San Francisco, paseándose muy fresco.

—¿Quién es ese hombre?

—Northon es un personaje célebre, de esos que suelen tener las grandes ciudades y aun los pueblos, como vdes. tuvieron su loco Santa María, San Luis Potosí su Juan del Jarro, y su Tlaco de risa, Puebla; con la diferencia que éste, ni pertenece á familia distinguida como el primero, ni sabe de memoria el Calendario como el segundo, ni comparte sus limosnas con los infelices como el último.

Nació en Inglaterra y estuvo empleado en la marina mucho tiempo, haciendo sus viajes por el Cabo de Buena Esperanza. Establecido en California, entró en grandes negocios; con rara habilidad, hizo una gran fortuna y despues la perdió en uno de tantos vaivenes de este mercado.

Entónces le hirió la monomanía que le preocupa, esto es, que es el emperador de California y protector de México.

Su tema es la paz universal; en la cuestion Franco-Prusiana, se le oia constantemente hablar contra los horrores de la guerra. Entraba á las redacciones de los periódicos y suplicaba se publicasen sus observaciones, ya respecto de las operaciones militares, ya sobre los proyectos de la paz.

En la cuestion actual de Rusia y Turquía exhorta á la reconciliacion; pero en el fondo, es ardiente partidario de los turcos.